(Tito 2:6-8) Igualmente, sigue exhortando a los hombres de menos edad a que sean de juicio sano, 7 en todas las cosas mostrándote tú mismo ejemplo de obras excelentes; mostrando incorrupción en tu enseñanza, seriedad, 8 habla saludable que no se pueda condenar…
Para saber y entender cómo me he ido formando como docente es necesario comenzar mencionando que soy Psicóloga Educativa egresada de la Universidad Pedagógica Nacional ubicada en Ajusco, D.F.
Al terminar la carrera a finales de 2004, el primer trabajo al que llegue fue en oficinas de preparatoria abierta debido a que era un trabajo de apoyo a la titulación, era poco lo que te pagaban, pero te permitía hacer la tesis. Cuando me titule, dio inicio la búsqueda de trabajo formal, mi interés era trabajar con niños en Educación Especial o trabajar en un consultorio para ayudar a niños con problemas de aprendizaje, sin embargo, tristemente me di cuenta que era difícil encontrar trabajo, en algunos lugares me pedían tener alguna especialidad, por ejemplo terapia infantil y otros trabajos estaban a casi 3 horas de la casa, posteriormente surgió la oportunidad de entrar a dar cursos virtuales en la Universidad la Salle, estaban solicitando psicólogas y me quede y fui tutora por año y medio, estos cursos se daban a servidores públicos de diferentes instituciones. Estando en este trabajo, me comentaron si me gustaría entrar a dar clases para DGETI, y metí mis papeles, la idea de entrar a dar clases presenciales me pareció muy interesante, ya que mi papá es maestro y siempre he visto el amor que tiene por su profesión, así que después de 6 meses me llamaron y entre a un Cetis, estuve en ambos trabajos por 6 meses, pero era muy cansado así que decidí dejar las tutorías y continuar en la labor docente y para seguir preparándome comencé a estudiar la maestría en Administración Educativa.
Como pueden ver mí llegada a la docencia no fue algo que tuviera planeado, a pesar de eso, me gusta mucho, es una profesión en la que nunca dejas de aprender y nunca tienes que dejar de prepararte.
No voy a mentir, aún me cuesta mucho trabajo, por ello, cuando Esteve (2003) cuenta en el texto: “El malestar docente”, como se inicio en la enseñanza, relata diferentes sensaciones, pensamientos y creencias que tenía y en mi caso me identifico en esta etapa, aún siento mucha ansiedad y nervios, intento aparentar control y una sabiduría que muchas veces no poseo y por lo mismo mi práctica no es natural, me pongo sumamente nerviosa y tiendo a ponerme roja, sobre todo cuando inicio con un nuevo grupo.
Sin embargo, comparto la idea de que podemos ver nuestra labor desde dos ópticas: aburrirnos o disfrutarla y me inclino por esta última. Para ello, necesito recordar bien lo que menciono Freire: “el enseñar no existe sin el aprender” (1994,1), es decir, necesito ganarme la ‘libertad de ser profesor’, dejar de sentirme tan preocupada y empezar a disfrutar cada clase y tener la disposición de cambiar, de buscar diferentes caminos para poder captar el interés del alumno y sobre todo tener un objetivo en mente y es con una frase que me encanto, que es “ser maestro de humanidad” (Esteve, 2003, 2) enseñándonos y enseñando a enfrentarse con sí mismos y entender el mundo que nos rodea con la finalidad de crear un mejor lugar para vivir.
Por tales motivos, cuando llego al salón de clases intento estar contenta, ya que uno transmite mucho sin necesidad de decir una sola palabra, con la simple actitud y si deseo que se diviertan, la primera en disfrutarlo debo ser yo.
Pero con la práctica vamos aprendiendo también que el tener una buena planeación de la secuencia didáctica y sus correspondientes fases: apertura, desarrollo y cierre, ayuda mucho pues las actividades no son improvisadas. El saber que desde la apertura tienes que motivar a los chicos sobre el tema que se va a ver, relacionarlo con los conocimientos previos para que cuando se pase a la fase de desarrollo, se puedan introducir los temas de forma natural y empezar a trabajar con todo el bagage de estrategias y técnicas que hayamos preparado, siempre respetando las reglas de convivencia que hayamos acordado en el grupo, en esta fase es fundamental que sean ellos los que participen, realicen las actividades, elaboren los trabajos, mapas, cuadros, que reflexionen, que brinden puntos de vista y dudas y por ello es que debo de desarrollar una escucha más activa. Finalmente para la fase de cierre es necesario rescatar lo más importante y que los alumnos reflexionen sobre lo que aprendieron y si se logro el objetivo planeado al inicio de la sesión.
Como nos podemos dar cuenta ser docente es todo un desafío, y me siento contenta de serlo, considero que aún cuando ya no es una profesión tan valorada y en muchas ocasiones fuertemente juzgada, tenemos un gran trabajo que hacer y es desde la educación familiar y de la escuela, donde podemos hacer cambios en la mentalidad de los jóvenes. Creo que tenemos que empezar con el ejemplo sobre todo en cuestión de valores. Pues el ser docentes en Educación Media Superior es un reto debido a que es en esta etapa en donde muchos jóvenes dejan de estudiar y lamentablemente muchos de ellos, debido a la falta de oportunidades, la lejanía de la familia y la pérdida de valores, se van por un rumbo no deseado (robo, drogas, alcohol, tabaco, rebeldía).
Considero que el hecho de seguir en este medio ha sido debido a que tenemos un gran rango de libertad dentro del salón de clases lo cual me encanta, tengo muchos motivos de satisfacción y me parece que la mayoría son de cómo los jóvenes y esta profesión poco a poco me han ayudado a superar obstáculos, cada día me doy cuenta de cosas y aspectos que tengo que mejorar, de retos al ver que hacen preguntas que a veces no sé contestar. En una ocasión me percate que era yo la que intentaba hacer todo en la clase, yo explicaba, yo dictaba, yo realizaba los mapas, yo realizaba los cuadros, yo, yo, yo, es decir, aplicaba puras estrategias de enseñanza y me dije ¿y qué pasa con las estrategias de aprendizaje?, en donde prepare la clase de tal forma en que sean los alumnos los que hagan las actividades, los que opinen, los que realicen los mapas, los que den sus explicaciones, pues son ellos quienes con la práctica aprenderán. Fue un gran choque darme cuenta de mi error, y no ha sido fácil cambiar, sin embargo, en cuanto les das la libertad y la confianza al alumno, te encuentras con agradables sorpresas. Debido a este cambio, ahora el porcentaje en las evaluaciones varía mucho, cierto porcentaje va a: participación, tareas, colaboración, portafolio, actividades, asistencia, examen.
Por los problemas y retos anteriores, hay que estar dispuestos a ‘renovarnos pedagógicamente’ pues estamos inmersos en un mundo cambiante, de hecho muchos avances nos rebasan y como bien menciona Miguel Ángel Santos: “las escuelas no son lugares neutrales y consiguientemente tampoco los profesores pueden adoptar una postura neutral” (2008, 1) necesitamos estar en constante formación en todo sentido, dejar atrás paradigmas que ya no nos sirvan, aceptar el cambio como algo bueno y encontrar lo positivo sobre todo de los errores.
Hay aspectos de insatisfacción: como la falta de infraestructura; la falta de apoyo de autoridades, apatía de los alumnos, actitud negativa de algunos maestros, tener que atender dos trabajos, realización de tareas administrativas, el tener la impresión de que un pequeño grupo va preparando a sus miembros del modo que más le conviene no a la gente sino a una jerarquía socioeconómica, bajo rendimiento de los alumnos y podríamos hacer una lista inmensa pero como dice Esteve “protestar no sirve de nada” es lo que tenemos, con lo que vamos a trabajar y tenemos nuevamente dos opciones, verlo con ojos optimistas o rendirnos y en mi caso planeo seguir en esta hermosa labor por muchos años así que haré lo posible para estar contenta y disfrutarlo, ya sea que estemos en esta profesión porque así se haya planeado desde un principio o que hayamos llegado aquí por otras circunstancias, hay que esforzarnos y hacer nuestro trabajo con amor, para que en algún momento se dé un cambio en beneficio de la mayoría y de nuestro mundo.
Por lo mismo ir trascurriendo la especialidad de competencias docentes, me he percatado aún más de que necesito fortalecerme en cuanto a comunicación grupal para poder ser una buena interlocutora y por supuesto ir formando o creando mi propia identidad profesional, y esta parte la lograré con la practica viendo que me funciona y que no, desechando actitudes y dinámicas que no me sirvan para poder avanzar, aprendiendo a callar y desarrollar una escucha más activa y recordando algo que me llamo mucho la atención de Carina Cabo: “ser buen profesor no implica manejar cantidad de información, sino distinguir cómo emplear lo que se sabe, cómo acceder o cómo manejar esa información, cómo aprender más y, por sobretodo, como realizar actividades metacognitivas con los conocimientos adquiridos” (5). Tenemos un enorme camino por delante y por lo mismo necesitamos estar en constante reflexión sobre lo que hacemos, cómo, porqué, para qué, para quién, de qué forma, en fin, es necesario hacernos un autoexamen sincero sobre nuestra práctica constantemente.
REFERENCIAS
Cabo, Carina. (s/a): Pensar y pensarse: un deber para mejorar la práctica. Revista Iberoamericana de Educación. Universidad Nacional de Rosario, Argentina.
Esteve, José, M. (2003): La aventura de ser maestro. Universidad de Málaga.
Freire, Paula. (1994): Cartas a quién pretende enseñar. Siglo XXI, México.
UPN. Plataforma virtual Competencias Docentes. Grupo 122
Santos Guerra, Miguel Ángel. (s/a): La concepción del profesor.